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Medicamentos oftalmológicos

Los colirios y las pomadas oftálmicas con antibiótico o con corticoide requieren receta médica en España. Sin receta puedes comprar lágrimas artificiales, soluciones de higiene palpebral y algunos antisépticos oculares para molestias leves. Aquí tienes qué usar en cada caso, qué no usar nunca por cuenta propia y cuándo hay que ir a urgencias.

Qué se compra sin receta y qué no

En la farmacia puedes adquirir sin receta lágrimas artificiales de distintas viscosidades, con y sin conservantes, toallitas y soluciones para la higiene del borde palpebral, suero fisiológico para lavados y algunos antisépticos oculares indicados en molestias leves. Con receta van los colirios y las pomadas con antibiótico, todos los que contienen corticoide, los antiglaucomatosos, los antivíricos y los antialérgicos de prescripción, además de las combinaciones de antibiótico con corticoide. El motivo es que el ojo es un órgano poco tolerante al error: un antibiótico usado sin diagnóstico puede enmascarar una úlcera corneal, y un corticoide aplicado sobre una infección por herpes puede agravarla de forma irreversible. Ante cualquier molestia ocular que no ceda en pocos días, o que se acompañe de dolor o de pérdida de visión, la respuesta correcta no está en el mostrador de la farmacia.

Conjuntivitis: vírica, bacteriana y alérgica

No todas las conjuntivitis se tratan igual y distinguirlas cambia el manejo. La vírica es la más frecuente en adultos: cursa con secreción acuosa, sensación de arenilla, ojo muy rojo, a menudo empieza en un ojo y pasa al otro, y suele asociarse a un cuadro catarral o a un ganglio preauricular palpable. Es muy contagiosa, no responde a antibióticos y se maneja con lavados, lágrimas artificiales y medidas de higiene. La bacteriana produce secreción espesa y amarillenta que pega los párpados al despertar y puede requerir colirio antibiótico prescrito. La alérgica se reconoce por el picor intenso y la afectación de ambos ojos a la vez, y responde a colirios antihistamínicos. Un dato clave: si hay dolor real, fotofobia marcada o visión borrosa, ya no estamos ante una conjuntivitis simple.

Orzuelo, chalazión y blefaritis

El orzuelo es la infección aguda de una glándula del párpado y se presenta como un bulto doloroso y enrojecido en el borde palpebral. El tratamiento inicial es sencillo y funciona en la mayoría de los casos: calor local húmedo varias veces al día durante unos minutos, seguido de un masaje suave del párpado hacia el borde, más higiene palpebral con las soluciones específicas. No hay que apretarlo ni intentar drenarlo en casa. Si al cabo de los días la inflamación cede pero queda un nódulo indoloro, se trata de un chalazión, que puede tardar semanas en desaparecer y a veces requiere valoración oftalmológica. Detrás de los orzuelos de repetición suele haber una blefaritis crónica, una inflamación del borde del párpado que se controla con higiene mantenida, no con antibióticos puntuales.

Ojo seco y lágrimas artificiales

El ojo seco es hoy uno de los motivos de consulta más frecuentes, favorecido por el uso prolongado de pantallas, que reduce la frecuencia de parpadeo, por el aire acondicionado, por ciertos fármacos y por cambios hormonales. Los síntomas son engañosos: además de sequedad y escozor, puede producir lagrimeo reflejo y visión que fluctúa a lo largo del día. Las lágrimas artificiales se compran sin receta y se diferencian en viscosidad y en la presencia de conservantes: si vas a usarlas más de unas pocas veces al día, elige presentaciones sin conservantes, porque el cloruro de benzalconio irrita la superficie ocular con el uso continuado. Ayudan también las pausas visuales periódicas, el parpadeo consciente y la higiene palpebral. Si pese a todo la molestia persiste, conviene una valoración, porque el ojo seco tiene varios subtipos con tratamientos distintos.

Corticoides oftálmicos: por qué nunca por cuenta propia

Los colirios con corticoide reducen la inflamación con rapidez, y esa eficacia inmediata es justamente lo que los hace peligrosos fuera de control médico. Tienen tres riesgos bien documentados y recogidos en las fichas técnicas. El primero es el aumento de la presión intraocular, que en algunos pacientes deriva en glaucoma sin dar ningún síntoma hasta que el daño está hecho. El segundo es la formación de cataratas con el uso prolongado. El tercero, el más inmediato, es el agravamiento de las infecciones: aplicados sobre una queratitis herpética o sobre una infección por hongos pueden provocar una úlcera corneal grave y pérdida visual permanente. Por eso jamás debe reutilizarse un colirio con corticoide que sobró de otra ocasión, ni usarse el que le recetaron a otra persona porque el ojo se ve parecido.

Glaucoma y tratamientos crónicos

El glaucoma daña el nervio óptico de forma progresiva y, en su forma más común, no produce síntomas hasta fases avanzadas: cuando el paciente nota que ha perdido campo visual, esa pérdida ya no se recupera. El tratamiento es crónico y se basa en colirios que reducen la presión intraocular, como los análogos de prostaglandinas, los betabloqueantes, los inhibidores de la anhidrasa carbónica y los alfa-agonistas, solos o combinados. Todos requieren receta médica y control periódico por oftalmología, con medición de la presión y estudio del campo visual. El punto crítico es la adherencia: como no se nota nada, es fácil abandonar el tratamiento, y esa interrupción es una de las causas más frecuentes de progresión. Si usas colirios para el glaucoma, no dejes que se te agoten y anticipa la renovación de la receta.

Renovar la receta de un tratamiento ocular crónico

Si tu tratamiento ocular ya está pautado por tu oftalmólogo, es estable y solo necesitas continuarlo, puedes solicitar la renovación de la receta en /renovar-receta/ por 21,90 €. Rellenas un cuestionario clínico y un médico colegiado lo revisa después; no hay videollamada ni consulta telefónica. El importe cubre esa valoración médica, no la emisión del documento: si el médico la deniega por motivos médicos, se devuelve el importe abonado, y no procede devolución cuando no aportas la documentación que el médico te pide. Recibes el documento en PDF por correo electrónico y lo presentas en tu farmacia con tu documento de identidad. Lo que no hacemos es tratar un ojo rojo agudo, prescribir antibióticos o corticoides oculares sin exploración ni sustituir las revisiones oftalmológicas, que requieren instrumental que ninguna consulta a distancia tiene.

Cuándo acudir a urgencias oftalmológicas

Hay síntomas oculares que no se pueden observar en casa. Acude a urgencias si tienes dolor ocular intenso, pérdida brusca de visión total o parcial, visión doble de aparición súbita, un traumatismo con objeto a alta velocidad o con producto químico, o si ves un telón, una cortina o una lluvia repentina de moscas volantes con destellos, porque puede indicar un desprendimiento de retina. También si el ojo rojo se acompaña de fotofobia marcada, de náuseas y vómitos con dolor intenso, o si eres portador de lentes de contacto y aparece dolor con enrojecimiento, situación en la que hay que retirarlas de inmediato y consultar el mismo día. Ante una quemadura química, lava con abundante agua durante varios minutos antes de acudir y llama al 112 si el cuadro es grave.

Quién revisa esta información

Esta página la elabora el equipo de MEDINOW Sp. z o.o. y la revisa el lek. Damian Wojno, médico con colegiación polaca, n.º 3211301. Última revisión: 29 de agosto de 2026. El contenido es informativo y no sustituye a la valoración de tu médico de cabecera, de tu oftalmólogo ni al criterio de tu farmacéutico. Trabajamos con un modelo asíncrono: rellenas un cuestionario clínico detallado y un médico lo revisa después, sin videoconsulta, sin llamada telefónica y sin chat en directo. El importe cubre la valoración médica, no la emisión del documento: si el médico deniega la prescripción por motivos médicos, se devuelve el importe abonado; no procede devolución cuando el paciente no aporta la documentación que el médico solicita. Si se aprueba, recibes un PDF conforme al anexo de la Directiva 2012/52/UE y lo presentas en tu farmacia con tu documento de identidad.

¿Los colirios antibióticos necesitan receta?

Sí. Todos los colirios y pomadas oftálmicas con antibiótico son medicamentos sujetos a prescripción médica en España, igual que los que contienen corticoide y las combinaciones de ambos. No es una formalidad: usar un antibiótico ocular sin diagnóstico puede enmascarar una úlcera corneal o una queratitis y retrasar el tratamiento correcto, y buena parte de las conjuntivitis son víricas, es decir, no responden a antibióticos. Si tienes secreción espesa que pega los párpados, dolor o visión borrosa, lo que necesitas es una exploración del ojo, no un colirio comprado a ciegas.

¿Qué hacer con un orzuelo?

Calor local húmedo sobre el párpado cerrado varias veces al día durante unos minutos, seguido de un masaje suave hacia el borde palpebral, más higiene diaria con las soluciones o toallitas específicas que se venden sin receta. No hay que apretarlo ni pincharlo. La mayoría se resuelve con estas medidas en unos días. Si queda un nódulo indoloro que persiste semanas, se trata de un chalazión y conviene valoración oftalmológica. Si aparece hinchazón de todo el párpado con fiebre, dolor al mover el ojo o afectación de la visión, hay que acudir a urgencias.

¿Cuánto dura una conjuntivitis?

La conjuntivitis vírica, la más frecuente en adultos, suele empeorar durante los primeros días y después mejora de forma progresiva a lo largo de una o dos semanas; es muy contagiosa mientras dura, así que conviene extremar el lavado de manos y no compartir toallas. La bacteriana responde en pocos días al colirio antibiótico prescrito. La alérgica dura lo que dure la exposición al alérgeno. Si a los pocos días no mejora, si aparece dolor, fotofobia intensa o visión borrosa, no esperes más: eso ya no encaja con una conjuntivitis simple.

¿Las lágrimas artificiales llevan receta?

No, se venden sin receta en cualquier farmacia española. Se diferencian en la viscosidad, que determina cuánto duran y cuánto emborronan al aplicarlas, y en la presencia de conservantes. Si las vas a usar más de unas pocas veces al día o de forma continuada, elige presentaciones sin conservantes, porque el cloruro de benzalconio irrita la superficie ocular con el uso prolongado. Ayudan además las pausas visuales al trabajar con pantallas, el parpadeo consciente y la higiene palpebral. Si la molestia persiste pese a todo, conviene una valoración oftalmológica.

¿Cuándo acudir a urgencias oftalmológicas?

Ante dolor ocular intenso, pérdida brusca de visión total o parcial, visión doble de aparición súbita, destellos con lluvia repentina de moscas volantes o sensación de cortina en el campo visual, traumatismo con objeto a alta velocidad o salpicadura de producto químico. También si eres portador de lentes de contacto y aparece dolor con ojo rojo: retíralas de inmediato y consulta ese mismo día. En caso de quemadura química, lava con abundante agua durante varios minutos antes de acudir. Si el cuadro es grave o hay afectación general, llama al 112.