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Antibióticos y antimicrobianos: para qué sirven, tipos y efectos secundarios

Los antibióticos son medicamentos que actúan sobre bacterias; los antimicrobianos son el conjunto más amplio que incluye además antifúngicos, antivíricos y antiparasitarios. En España los antibióticos de uso sistémico necesitan receta médica sin excepciones. Aquí encontrará qué tipos existen, por qué no se dispensan sin receta, qué es la resistencia y por qué una infección nueva no puede tratarse mediante un formulario.

¿Para qué sirven los antibióticos y en qué se diferencian de otros antimicrobianos?

Los antibióticos sirven para tratar infecciones causadas por bacterias, matándolas o impidiendo que se multipliquen. No actúan sobre los virus, de modo que no sirven para el catarro común, para la mayoría de los dolores de garganta, para la gripe ni para la bronquitis aguda vírica, que son los motivos por los que más se piden.

El término antimicrobiano es más amplio y engloba cuatro familias con dianas distintas: antibacterianos, antifúngicos (contra hongos, como la terbinafina o el fluconazol), antivíricos (contra virus, como el aciclovir) y antiparasitarios. Usar uno donde corresponde otro no solo no cura, sino que retrasa el tratamiento correcto.

Dentro de los antibacterianos hay varias familias: betalactámicos como las penicilinas y las cefalosporinas, macrólidos, quinolonas, tetraciclinas, sulfamidas, aminoglucósidos y otros. No son intercambiables. Cada familia tiene su espectro, sus efectos adversos y su lugar preferente, y la elección depende de la bacteria probable, del foco, de las alergias del paciente, de su función renal y hepática y de las resistencias de la zona.

¿Los antibióticos se venden sin receta en España?

No. Todos los antibióticos de uso sistémico, es decir, los que se toman por boca o se inyectan, están sujetos a prescripción médica, y la farmacia no puede dispensarlos sin receta aunque el paciente describa con precisión sus síntomas o traiga la caja de un tratamiento anterior.

Lo que sí puede adquirirse sin receta son productos de otra naturaleza: antisépticos de uso externo para limpiar una herida pequeña, analgésicos y antitérmicos, sueros de rehidratación o descongestionantes. Alivian los síntomas y, en la mayoría de los procesos víricos, son exactamente lo que hace falta mientras el cuadro se resuelve solo.

Guardar antibióticos sobrantes en casa para la próxima vez es una práctica extendida y desaconsejable: la dosis restante casi nunca cubre una pauta completa, el medicamento puede haber caducado y, sobre todo, el cuadro actual puede no ser el mismo aunque se parezca. Los restos se llevan al punto SIGRE de la farmacia.

Resistencia a los antibióticos: por qué importa el uso innecesario

La resistencia bacteriana consiste en que las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes las eliminaban. No se vuelve resistente la persona, se vuelven resistentes las bacterias, y esas bacterias circulan después entre pacientes, en el hospital y en la comunidad. Es un problema colectivo con consecuencias individuales muy concretas: infecciones que antes se resolvían con un comprimido acaban necesitando tratamiento intravenoso.

Cada uso innecesario contribuye. Tomar un antibiótico para un proceso vírico, interrumpir la pauta al encontrarse mejor, usar dosis por debajo de lo indicado o reutilizar sobras son cuatro formas distintas de seleccionar las bacterias más resistentes y dejar que se queden.

España aborda esta cuestión a través del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos, coordinado desde la AEMPS, que trabaja con profesionales sanitarios y con veterinaria, porque el problema es común a ambos ámbitos. Para el paciente, las tres reglas útiles caben en una línea: no pedir antibiótico cuando el médico explica que no hace falta, completar siempre la pauta indicada y no repetir tratamientos por cuenta propia.

Efectos secundarios frecuentes de los antibióticos

Los efectos adversos más comunes son digestivos: náuseas, dolor abdominal y diarrea, porque el antibiótico no distingue entre las bacterias causantes de la infección y la flora intestinal habitual. También son frecuentes las candidiasis, sobre todo genitales, por el mismo motivo.

Las reacciones alérgicas merecen mención aparte. Van desde una erupción leve hasta la anafilaxia, y la alergia a las penicilinas es una de las que más condicionan la elección posterior de tratamientos. Ante hinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar, mareo intenso o erupción que se extiende con rapidez, hay que llamar al 112.

Cada familia añade además efectos propios: fotosensibilidad en las tetraciclinas y las quinolonas, afectación de tendones y del sistema nervioso en las fluoroquinolonas, alteraciones del gusto o del ritmo cardíaco en algunos macrólidos, toxicidad renal y auditiva en los aminoglucósidos. Un caso que exige consulta siempre es la diarrea acuosa abundante y persistente durante o después del tratamiento, que puede corresponder a una colitis asociada a antibióticos.

¿Se puede tomar un antibiótico con alcohol u otros medicamentos?

Depende del antibiótico, y esa es exactamente la razón por la que no existe una respuesta general. Con el metronidazol y con algún otro puede producirse una reacción desagradable con enrojecimiento, palpitaciones y vómitos si se consume alcohol, de modo que ahí la abstinencia es obligada durante el tratamiento y unos días después. Con la mayoría no hay una interacción directa, aunque el alcohol siempre empeora el descanso y la hidratación cuando uno está enfermo.

Las interacciones que más consecuencias tienen en la práctica son otras: los anticonceptivos hormonales pueden ver reducida su eficacia con determinados antibióticos, los anticoagulantes orales clásicos pueden descontrolarse, y algunos antibióticos aumentan los niveles de fármacos como la digoxina, el litio o ciertas estatinas. Los antiácidos, el hierro y el calcio reducen la absorción de tetraciclinas y quinolonas si se toman a la vez.

Por eso la lista completa de su medicación, incluidos anticonceptivos, suplementos y productos de herbolario, debe estar delante del médico antes de la prescripción. Si ya ha empezado el tratamiento y descubre una posible interacción, consulte en su farmacia en lugar de suspenderlo por su cuenta.

Por qué no emitimos recetas de antibióticos con un cuestionario

No prescribimos antibióticos de uso sistémico a través del cuestionario médico. Es una decisión deliberada y no admite excepciones por urgencia percibida, por viaje ni por dificultad para conseguir cita.

El motivo es que una infección es siempre un episodio nuevo, y un episodio nuevo requiere exploración física y con frecuencia pruebas: auscultar un tórax, ver una garganta, analizar una orina, obtener un cultivo con antibiograma. Un formulario, por detallado que sea, no aporta nada de eso. Prescribir a ciegas expone a tres daños: tratar un proceso vírico con un fármaco inútil, elegir un antibiótico al que la bacteria ya es resistente y enmascarar un cuadro grave que necesitaba atención inmediata.

Si sospecha una infección, acuda a su médico de cabecera, a su centro de atención primaria o a urgencias si el estado general es malo. Nuestro servicio se limita a la continuidad de tratamientos crónicos ya establecidos y valorados por un médico, que es un problema distinto. Por eso en esta página no hay ningún botón para solicitar un antibiótico.

Autoría y verificación médica

Esta página ha sido elaborada y revisada por el equipo médico de MEDINOW Sp. z o.o. El responsable médico es el Dr. Damian Wojno, médico con colegiación polaca, n.º 3211301. Fecha de la última verificación médica: 29 de agosto de 2026.

El contenido es informativo y no sustituye a la valoración de un médico ni a la lectura del prospecto de cada medicamento, disponible en CIMA. MEDINOW no vende ni dispensa medicamentos y no emite recetas de antibióticos de uso sistémico. Nuestro modelo es un cuestionario médico con valoración escrita, sin videoconsulta ni consulta telefónica.

Si sospecha una reacción adversa a un medicamento, comuníquelo en su farmacia o a través del portal de notificación de la AEMPS. Ante dificultad para respirar, hinchazón de labios o lengua o deterioro rápido del estado general, llame al 112.

¿Los antibióticos necesitan receta médica en España?

Sí. Todos los antibióticos de uso sistémico están sujetos a prescripción médica y ninguna farmacia puede dispensarlos sin receta.

¿Cuánto tarda un antibiótico en hacer efecto?

Depende de la infección y del fármaco, pero la mejoría suele empezar en los primeros días. Sentirse mejor no autoriza a interrumpir la pauta: hay que completar la duración indicada por el médico.

¿Se puede tomar un antibiótico con alcohol?

Depende del antibiótico. Con el metronidazol y algún otro está expresamente desaconsejado por una reacción con enrojecimiento y vómitos. Con la mayoría no hay interacción directa, aunque el alcohol siempre dificulta la recuperación.

¿Qué pasa si dejo el antibiótico de golpe?

Aumenta el riesgo de recaída y se favorece la selección de bacterias resistentes. Si aparece una reacción alérgica o diarrea acuosa persistente, en cambio, hay que suspenderlo y consultar de inmediato.

¿Podéis recetar un antibiótico con el cuestionario médico?

No. No emitimos recetas de antibióticos de uso sistémico, porque una infección nueva exige exploración física y a menudo pruebas de laboratorio, y no es la continuación de un tratamiento anterior.