Medreceta

Conjuntivitis: tipos, contagio y tratamiento

Ojo rojo, lagrimeo, sensación de arenilla y legaña al despertar. La conjuntivitis es una de las consultas oculares más frecuentes, y casi todo depende de una pregunta: es vírica, bacteriana o alérgica. Esta página explica cómo se distinguen, cuál necesita antibiótico y qué signos obligan a acudir a urgencias el mismo día.

Cómo se distinguen los tres tipos

La conjuntivitis vírica es la más frecuente en adultos. Suele empezar en un ojo y pasar al otro a los pocos días, la secreción es acuosa, hay lagrimeo abundante y con frecuencia coincide con un catarro o con un ganglio doloroso delante de la oreja.

La bacteriana produce una secreción espesa, amarillenta o verdosa, que reaparece a lo largo del día y pega los párpados al despertar. Es más habitual en niños y tiende a afectar a un ojo primero.

La alérgica se reconoce por el picor, que es el síntoma dominante, casi siempre en los dos ojos a la vez, con hinchazón de los párpados, estornudos o congestión nasal asociados y un patrón estacional o ligado a un contacto concreto, como los animales.

Hay un dato común a las tres que conviene retener: la visión no se pierde. Si hay pérdida de visión, dolor ocular profundo o mucha molestia con la luz, el problema probablemente no es una conjuntivitis y la valoración es urgente.

Cómo se contagia y cómo frenar su propagación

Las conjuntivitis víricas y bacterianas se transmiten con facilidad por contacto: manos, toallas, almohadas, maquillaje de ojos y gotas compartidas. La vírica es especialmente contagiosa y produce brotes en colegios, oficinas y familias enteras.

Las medidas que de verdad cortan la cadena son sencillas y poco espectaculares: lavarse las manos con frecuencia y siempre después de tocarse el ojo, usar una toalla propia, no compartir cosméticos, cambiar la funda de la almohada y limpiar las secreciones desde el ángulo interno hacia fuera con una gasa distinta para cada ojo.

Quien usa lentes de contacto debe retirarlas mientras dure el cuadro y no volver a ponérselas hasta que el ojo este completamente normal, además de desechar las lentillas y el estuche usados durante la infección. La conjuntivitis en un portador de lentes de contacto merece especial cautela, porque el riesgo de que exista una afectación de la córnea es mayor y esa complicación si compromete la visión.

Qué se puede hacer sin receta

En la mayoría de las conjuntivitis víricas el tratamiento es sintomático, porque el cuadro se resuelve solo en una o dos semanas. Alivian las lágrimas artificiales sin conservantes, las compresas frías sobre los párpados cerrados y la limpieza cuidadosa de las secreciones. En la farmacia encontrará ese tipo de productos y su farmacéutico le orientará sobre cuál usar.

En la conjuntivitis alérgica ayuda identificar y evitar el desencadenante, lavar los ojos con suero fisiológico y aplicar frío local. Existen colirios antialergicos que se dispensan sin receta, y otros que requieren prescripción.

Dos advertencias importantes. La primera: los colirios que contienen corticoides no se usan nunca por iniciativa propia, porque sobre una infección por herpes pueden causar daño corneal grave. La segunda: los colirios que solo blanquean el ojo enmascaran el problema sin tratarlo. Y no comparta un colirio ya abierto con otra persona, ni utilice el que sobró de un episodio anterior.

Cuándo hace falta un antibiótico

Los colirios y pomadas antibióticas requieren receta y solo tienen sentido en la conjuntivitis bacteriana. En un adulto sano, muchas conjuntivitis bacterianas leves mejoran solas, de modo que la indicación no es automática: el médico valora la intensidad, la duración y la situación de cada paciente.

Si se pautan, se plantean sobre todo cuando la secreción purulenta es abundante y persistente, cuando el cuadro no mejora en unos días, en portadores de lentes de contacto y en personas con factores de riesgo. Usar un antibiótico en una conjuntivitis vírica no acorta nada y contribuye a la resistencia bacteriana, un problema que el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos sigue de cerca.

Hay dos escenarios que se salen del esquema y exigen valoración presencial rápida: la conjuntivitis del recién nacido y la conjuntivitis con secreción muy abundante y de instauración brusca en un adulto sexualmente activo, porque ahí hay que descartar gérmenes específicos que requieren tratamiento distinto.

Cuándo acudir de inmediato a un médico

Acuda el mismo día a urgencias oftalmológicas, y llame al 112 si el cuadro se acompaña de afectación general grave, ante cualquiera de estos signos: pérdida o disminución de la visión, dolor ocular intenso y profundo, molestia acusada con la luz, pupila de aspecto irregular, ojo rojo intenso alrededor del iris, o sospecha de que ha entrado un cuerpo extraño o un producto químico.

La consulta debe ser también inmediata en un recién nacido con ojo rojo y secreción, en un portador de lentes de contacto con ojo rojo doloroso, tras un traumatismo ocular, y cuando la hinchazón y el enrojecimiento se extienden por el párpado y la mejilla con fiebre, porque eso sugiere una celulitis periorbitaria.

Si el cuadro parece una conjuntivitis banal pero a los siete o diez días no mejora, tampoco conviene alargarlo más: en ese punto hay que revisar el diagnóstico con un profesional que pueda explorar el ojo.

Cómo es nuestra valoración médica a distancia

MEDINOW no es una consulta virtual: no hay videollamada, ni consulta telefónica, ni chat en directo con el médico. El paciente rellena un cuestionario médico detallado y un médico lo revisa después, de forma asíncrona.

En oftalmología ese modelo tiene un límite que conviene decir con claridad: un ojo rojo doloroso, una visión alterada o un portador de lentes de contacto con síntomas necesitan que alguien explore el ojo con lámpara de hendidura. Un cuestionario no sustituye esa exploración. Donde la evaluación a distancia encaja es en la continuidad de un tratamiento ocular crónico ya establecido por un especialista, cuando el paciente necesita renovar la receta para no interrumpirlo.

Si la valoración lo permite, el documento llega por correo electrónico en formato PDF, redactado según el anexo de la Directiva 2012/52/UE sobre recetas transfronterizas. Con ese documento y su documento de identidad, el paciente acude a su farmacia; no existe código PIN ni ningún número de identificación que haya que memorizar. La tarifa cubre la valoración del médico y no la emisión de un documento concreto: si el médico deniega la solicitud por motivos médicos se devuelve el importe, y no procede devolución cuando el paciente no aporta la documentación que el médico ha solicitado.

¿Cuánto dura una conjuntivitis?

La vírica suele durar entre una y dos semanas y a veces empeora los primeros días antes de mejorar. La bacteriana leve tiende a resolverse antes. Si a los siete o diez días no hay mejoría, conviene revisar el diagnóstico.

¿Hay que dejar de ir al trabajo o al colegio?

La conjuntivitis vírica es muy contagiosa mientras hay lagrimeo y secreción. La decisión sobre la asistencia depende del centro y del caso concreto, y es una consulta que corresponde al médico que atiende al paciente.

¿Puedo ponerme las lentillas si el ojo ya está mejor?

Conviene esperar a que el ojo este completamente normal, sin rojez ni secreción, y desechar las lentillas y el estuche que se usaron durante la infección. En caso de duda, pregunte a su oftalmólogo o a su óptico-optometrista.

¿La manzanilla sirve para lavar el ojo?

No se recomienda. Las infusiones no son estériles y pueden irritar la superficie ocular o introducir gérmenes. Para limpiar las secreciones es preferible el suero fisiológico estéril en monodosis.